martes, 1 de junio de 2010

reportaje del tema libre


Reportaje

El aborto pone en juego la ética femenina

Según la organización mundial de la salud ha definido el aborto como la terminación espontánea, involuntaria o inducida del embarazo que a diario podemos ver cuando una mujer queda embarazada sin haberlo planeado se enfrenta con una decisión de continuar o no con él embarazo, ya que comienzan sus problemas sea familiares o económicos, y la solución a todos estos problemas es el aborto. Lo cierto es que el aborto hace parte de una realidad social que no se puede ignorar, ni tampoco jugar con la vida.
Quien practica el aborto, niega la posibilidad de vivir al más indefenso de los seres humanos, miles de mujeres mueren por abortos mal realizados, quedan estériles o sufren infecciones y lesiones graves. Pero creen que con el aborto pueden salirse de sus problemas y no piensan en las circunstancias que este trae. En Francia el limite es la decima semana, y en Inglaterra la vigésima semana. Según otras legislaciones del mundo el aborto se puede realizar solo cuando se trata de un embarazo producido por un acceso carnal violento, inseminación artificial en contra de la mujer, pone en peligro la vida de la madre o si es evidente que el embrión o el feto sufran malformaciones graves. En la mayoría de países latinoamericanos, con excepción cuba, el aborto no ha sido legalizado y se castiga con prisión tanto en la mujer como a las personas que le ayudan a hacerlo.
Las cifras confirman que ya no es un problema que les correspondan a médicos, y enfermeras y juristas, a una situación que interese exclusivamente a ciertos sectores de la iglesia. En todo el mundo millones de mujeres ponen en riesgos sus vidas y otras cientos de miles mueren a diario como consecuencia de abortos mal practicados. Las victimas por lo general son mujeres de escasos recursos que se encuentran en elegir entre al aborto sin las garantías medicas de un hijo o una hija que no desean. Además un problema de salud pública, es la mayoría de los abortos que se practican en centros clandestinos mal equivocados y poco higiénicos que arrojan cientos de miles de muertes al año. En todo caso el aborto pone en juego la ética femenina. Independientemente de cual sea el papel que desempeñen el compañero, novio o esposo, la decisión compromete específicamente la vida de la mujer. Sus valores, su modo de enfrentar la responsabilidad, sus creencias se confrontan y su cuerpo se convierte en el escenario de un conflicto, Tener o no al ser que se ha concebido.

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